jueves, 23 de junio de 2011

Manco Cápac: El Rey Sol

Hace siglos en Sudamérica se desarrollaba un guerra por el control del Cusco, centro del universo para los antiguos peruanos o sudamericanos, entre los reinos quechuas y aimaras. Los quechuas controlaban la parte norte de Sudamérica, mientras que los aymaras todo el sur de Sudamérica. Los aimaras creían en el poder de los dioses o apus, muchos de ellos eran animales salvajes. Los quechuas dirigidos por Manco Cápac, un hábil y astuto guerrero. Mientras que los aimaras eran dirigidos por Ayar Manco, llamado el señor de los pumas o el amo de las panteras y que por ese motivo su gente tenía en sus escudos imágenes de panteras y vestidos con pieles de panteras.
Ayar Manco había logrado controlar los cerros cercanos al Cusco y está organizando a sus tropas para lanzan una conquista hacia el norte quechua. Cóndor y Pantera, dos de sus generales estaban avanzando por dos caminos diferentes para rodear a los quechuas. Pantera por los andes, mientras que Cóndor por la costa. Destruyendo las aldeas quechuas que se encontraban en su camino y tomando de prisioneros a las mujeres y niños. Manco Cápac ordeno a sus tropas detener el avance los aymaras, sin embargo fue traicionado por Zarigüeya, uno de sus más fieles ayudantes. Siendo sus tropas emboscadas, aplastadas por una lluvia de piedras y lanzas.
Manco Cápac huyo y se refugió en el cerro Tamputoco, donde había una pequeña comunidad quechua. Esta aldea había aprendido el arte de dominar el fuego y el oro, a este último lo llamaban lágrimas del sol. Siendo esta tribu quechua rica en sus artículos hechos en oro, desde vasos, jaras y joyas para las mujeres. Ocllo, una de las jóvenes de esta tribu curo las heridas de la guerra contra los aimaras a Manco Cápac. Convirtiéndose después Ocllo en su pareja.
Una noche se le apareció a Manco Cápac el dios Sol o Inti, este le dijo que tenía que hacer escudos y lanzas con su cara, aprovechando sus lágrimas que habían quedado atrapadas en la tierra. Además de llevar como su estandarte su cara. Manco Cápac se despertó de este sueño y obedeció los designios del Inti. En una semana recluto un nuevo ejército quechua y lo vistió con armaduras de oro y lana de alpaca. Por medio de emboscadas logro debilitar el avance de los aymaras. Las demás tribus quechuas enteradas por los éxitos de Manco Cápac se le unieron a la batalla.
Ayar Manco y Manco Cápac en la cima del cerro Cusco, ambos bandos estaban en igual condiciones. Los aimaras luchaban salvajemente contra los quechuas, pero los quechuas no se amilanaban pese a las pérdidas sufridas. Manco Cápac mato a Ayar Manco al golpearlo con su mazo de piedra bañado en oro, cayendo Ayar Manco al profundo abismo. Los aimaras al ver la muerte de su líder, estos huyeron al sur de Sudamérica. Convirtiéndose el Lago Titicaca en la capital de los Aymaras hasta la actualidad. Así Manco Cápac se convierte en el primer Inca o Rey Quechua, fundando de esta manera el Imperio del Tahuantinsuyo.
Siglos más tarde desaparecería el Imperio del Tahuantinsuyo con la llegada de los conquistadores españoles, los cuales saquearon el oro de los quechuas. Siendo confundidos los españoles como soldados del Dios Sol y ayudados por otras tribus que habían sido esclavizadas por los quechuas